sábado, 29 de noviembre de 2014

El deporte crece cada vez más

Prejuicios, en off-side

Fútbol femenino, una disciplina en pleno desarrollo que no deja de sorprender a la sociedad. Las mujeres salen a la cancha con los ‘tapones de punta’ a demostrar que no hay barreras que les impidan jugar.
“Hacer deporte es bueno para la salud”, es un dicho muy conocido. Pero cuando se le pregunta a una mujer ¿qué deporte practicás?, la respuesta menos esperada es “fútbol”. ¿Por qué? ¿Qué es lo que está instalado en la sociedad que hace que ésta sea una réplica poco frecuente o que sorprenda a más de uno, o a la mayoría? No hay una respuesta concreta. Es probable que esté relacionada a la historia social del deporte.
En las distintas actividades deportivas, la mujer ha estado relegada a lo largo de los años, empezando a participar de ellas mucho tiempo después que los varones. Éste no  es sólo el caso del fútbol, sino también del básquet y del tenis, por ejemplo.


Categoría "Cadetes" del Argentino Juvenil en un amistoso frente a Estudiantes de La Plata
Foto: Argentino Juvenil
La inclusión de las mujeres y el reconocimiento en los deportes parece estar apegado al éxito: cuantos más triunfos se logren, mayor será la difusión. Así, al menos lo demuestra la historia del hockey femenino, y parece ser el camino a seguir de las demás disciplinas.
El fútbol femenino es un deporte en pleno crecimiento, cada vez son más las niñas, jóvenes y adultas que se acercan a clubes para jugar. Esta actividad se está expandiendo sin importar fronteras. El caso de Argentino Juvenil Club no es la excepción: incorporó la disciplina en 2011 y a partir de allí ha progresado notablemente. La cantidad de chicas que hoy juega con la camiseta del “Juve” fue aumentando de 5 hasta 100. La franja de edades varía desde los 10 años hasta los 50, contando con jugadoras que se han desarrollado profesionalmente en equipos de la Asociación del Fútbol Argentino y en la selección nacional.
Así como hay mujeres de gran trayectoria, también hay algunas que se iniciaron en el deporte por primera vez en el Club. Uno de los casos es el de Ana Beatriz Argüello, de 45 años, que dejó de jugar en el Juvenil para hacerse cargo de la coordinación de la disciplina.
Respecto a las diferencias en los deportes por el sexo, Argüello opinó: “Es una sociedad que marca siempre la diferencia entre lo que es de la mujer y lo que es del hombre. Creo que la fuerza de la mujer hace que eso vaya cambiando y evolucionando. Las mujeres no quieren sacarle el lugar al hombre sino que quieren compartirlo. Hoy tenemos rugby femenino y boxeo también. No tiene que existir un límite cuando alguien tiene una decisión de hacer algo porque le gusta”.


Beaatríz Argüello en las oficinas del diario "Hoy", hablando sobre el club.
Foto: Beatríz Argüello  

Específicamente sobre el fútbol femenino, dijo que está “avanzando de a poquito, creciendo. Se está dando a conocer que realmente podemos competir. No digo que estamos jugando al nivel del varón en el sentido de fuerza, pero sí en sentido de movilidad, de táctica y desplazamiento en cancha. Yo he visto muchas mujeres jugar de una manera impresionante. Es admirable e interesante de ver”.
Se puede entrever que el fútbol femenino está a años de distancia respecto del masculino. Es posible que, con determinadas políticas del Estado, el deporte pueda crecer. La actual coordinadora del club también hizo referencia a esto, afirmando que “encarando el proyecto desde lo deportivo se le puede dar auge a esta actividad, espacio y ayuda económica para que pueda progresar. Incorporarlo en las escuelas como un deporte más. También se podrían crear subsidios para los clubes que no tengan espacio puedan fomentarlo”.
Pero la intervención del Estado no es la única solución, la sociedad debe tener una “mente abierta” y no prejuzgar a las chicas que juegan. “Me han mandado a lavar los platos, pero es como siempre digo, también lo hacemos: lavamos los platos y jugamos al fútbol. Hay que demostrar con los hechos. También me han dicho ‘qué vas a jugar al fútbol vos’ pero sí, tengo ganas de jugar. De chica quise, pero no me dejaron porque era una cuestión solamente de hombres y te decían ‘qué machona’, y en realidad es un deporte más”, señaló Argüello.
La mujer no pierde su femineidad por jugar al fútbol. Es cierto que es un deporte de contacto, que implica golpes y roces, pero no significa que sea “poco femenino”. Es cierto que muchas veces las chicas parecen tomar actitudes masculinas, pero es quizás una forma inconsciente de intentar que esta actividad se parezca a la de los hombres, para recibir el mismo respeto que ellos por jugar.

Las opiniones salen a la cancha
Las chicas del Argentino Juvenil tienen distintas perspectivas sobre la disciplina y el tratamiento que se le da desde la sociedad. Mercedes Gómez y Anael Spagnolo reflexionaron acerca de la actualidad del deporte.
Mercedes Gómez, en el torneo de la Municipalidad de La Plata, representando al equipo "The Cuysela"
Foto: Facebook

“Siempre jugué con varones, se aprende muchísimo con ellos, por ejemplo a pisar más la pelota o a marcar. Además no sienten culpa, si tienen que barrer o pegar un pelotazo al arco lo hacen, en cambio la mujer es más cuidadosa en algunos aspectos”, expresó Mercedes Gómez de 34 años, integrante de “Mayores” en el Argentino y parte del seleccionado que representa a La Plata en el primer Torneo Femenino que organiza la Federación del Este. La defensora del “Juve” pasó por distintos clubes a lo largo de su carrera futbolística, entre ellos Gimnasia y Esgrima La Plata y su eterno rival, Estudiantes de La Plata.
En relación a la actitud de los hombres dentro del terreno de juego, González dijo que “si llegas a hacerles un gol, les tocas el orgullo”, pero que no prejuzgan “porque estamos en una época en que la sociedad está acostumbrada a ver que cada vez más chicas juegan a la pelota. Aunque nunca falta el machista”
 Haciendo referencia a la discriminación que puede existir, la defensora “tricolor” expuso que “la mujer no se siente así en estos tiempo, por algo hay muchos torneos de fútbol, y si lo practica es porque no se hace mucho problema por eso”. Gómez empezó a jugar al fútbol 15 años atrás, cuando el fútbol femenino “se veía de otra manera” y “no había tantos torneos ni equipos como ahora”.
Para dejar en claro su postura, concluyó: “Nunca me discriminaron, y creo que las chicas que se sienten así deberían ser fuertes y darle menos importancia a la opinión de los demás, practicar la actividad porque les gusta y para disfrutarla”.

“Está bueno poder hacer algo distinto dentro de lo convencional”, reflexionó Anael Spagnolo, de 21 años, quien integra la categoría “Mayores” en el Argentino y el seleccionado de La Plata junto a Mercedes Gómez. Para la delantera “vivimos en una sociedad en la que el hombre se queda con los estereotipos de la mujer que tiene que estar en la casa limpiando y planchando, y que la que juega va atrás de la pelota”.
El fútbol femenino es una excepción a la regla, pero eso no significa que el nivel sea inferior al de los hombres: “La mujer también tiene crítica y visión del juego. Podemos ser tácticas. He visto muchos equipos de chicas con jugadas preparadas, paredes y toques. Les podemos pasar el trapo tranquilamente a ellos”, concluyó.

Anael Spagnolo en el torneo "El Único", de la ciudad de La Plata
Foto: Facebook

Según las chicas, tácticamente no hay diferencias entre el fútbol masculino y el femenino. Desde el lado de los sentimientos se puede llegar a pensar incluso, que las que practican este deporte realmente sienten pasión por él, ya que deben superar muchas barreras para lograr formar parte de un equipo.
Los hombres deben tener un panorama más abierto sobre el fútbol femenino, y las mujeres no deben hacer tanto hincapié en la discriminación que sufren al jugarlo, que si bien es real, en algunos casos ensancha aun más la brecha de diferencias. La disciplina va a seguir creciendo y con buena predisposición de parte de todos, un Estado presente que implemente políticas de inclusión respecto a este deporte, y medios masivos de comunicación que faciliten su difusión y desarrollo, se lograrán éxitos hasta ahora impensados, porque las chicas han encontrado en el fútbol una fuente de pasión.

Es cuestión de tiempo, hasta que haya una naturalización del deporte en la sociedad y las mujeres logren grandes victorias jugando, entonces será allí el momento en el que las diferencias desaparecerán.

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