lunes, 1 de diciembre de 2014

En un mano a mano con Mercedes Carlini y Betiana Aguirre

“Esta desasociado lo que es el fútbol femenino del club”

“Cuando empecé acá, me dijeron en la sede que no había fútbol” marca la volante del primer equipo de Estudiantes. “El fútbol femenino no da lo mismo que el masculino, claramente” aclaran y añaden observar “un prejuicio gigante”

En una entrevista con dos jugadoras del primer equipo de fútbol de Estudiantes, la primera, Mercedes Carlini, volante por derecha del conjunto femenino, y Betiana Aguirre, volante por izquierda (aunque supieron alternar las posiciones en el campo) confesaron ver “un prejuicio gigante” por parte de la sociedad en cuanto a la actividad que practican que en otro género es popularmente conocida y, en el caso del femenino no está tan asentado ni divulgado popularmente “por ahí encontras algún partido, si no hay nada más importante. Aunque cualquier cosa es más importante” destacó Mercedes. La segunda de ellas dos, destacó “está bastante desasociado el fútbol femenino de lo que es el club” y lo ejemplificó contando su experiencia al interesarse por incursionar en esta disciplina “fui a averiguar a la sede y me dijeron que no había fútbol (femenino) y que tenía que venir acá (cancha auxiliar de Estudiantes, 1 y 55)”.
Todo comenzó luego de un entrenamiento de las chicas en la cancha posterior a las tribunas de cemento del estadio Pincha, en remodelación, y la charla nació de la consulta sobre como empezaron a practicar este deporte, Mercedes Carlini tomó la posta y cuenta: “fue por invitación hace dos años” y desarrolla “me invitaron a jugar, siempre me gusto pero nunca lo había hecho, y de ahí no dejé de hacerlo más”; luego, prosigue Betiana Aguirre y confiesa que juega al fútbol “desde chiquita” (alrededor de los 8 años, según memoriza). Retoma la primera y destaca “siempre miré fútbol” y añade, aclarando “en el género masculino”, ya que el femenino “no tiene mucha difusión”, además comenta “siempre me gustó mucho deporte”. Luego Aguirre cuenta “a mi viejo le encanta el fútbol, yo jugaba con mis primos”. “Me libera, me olvido de todo” marca Mercedes en cuanto a que le produce jugar al fútbol y se considera, “amante del deporte”, y agrega “es una manera de relajarme”. En sintonía, Betiana lo simboliza como “un respiro”.
“El fútbol femenino no da lo mismo que el masculino, claramente” destaca la volante por banda izquierda ingresando en lo más picante de la charla que es el trato que han recibido por el club, sobre todo por la dirigencia. “Hoy se está intentando que se le dé más importancia por la gente que mueve y las chicas que quieren jugar pero es difícil” opina Carlini sobre un cierto o supuesto impulso desde el ámbito de la difusión del fútbol en género femenino.
El primer equipo de EdeLP, Betiana Aguirre y Mercedes Carlini, protagonistas
(primera y segunda, arriba de izquierda a derecha)
Foto: edlpoficial.com.ar
En cuanto a la frase destacada más arriba que hacia referencia al prejuicio que padecen algunas de las jugadoras de parte de los que es ajeno a esta disciplina en el género de las mujeres, cuenta Betiana: “muchas chicas sus padres no quieren que juegue porque es una machona (lo marca gestualmente entre comillas)”, ejemplificando una de las estigmatizaciones que, según ellas, sufren las chicas que desean incursionar en esta disciplina. “No me importa en realidad si hay prejuicio o no lo hay” aclara Mercedes y continua “si voy por la calle vestida de futbolista por la calle y me miran mal, la verdad, me da igual” y afirmaron, juntas, nuevamente, que el prejuicio “existe”.
Por otra parte, Betiana cuenta “estoy terminando de estudiar” como actividad paralela a la actividad física que realiza, que, claro, al ser amateur, la práctica del fútbol femenino (por lo menos en Estudiantes, en otros equipos como Boca son remuneradas) no es un sostenimiento económico sustentable para asegurarse la supervivencia; en sintonía, Mercedes confiesa estar recibida “hace dos años”.
Ante la pregunta sobre cuánto tiempo de su vida demanda el fútbol, cuentan que entrenan “de martes a viernes, dos horas y jugamos los fin de semana” además Betiana añade “algunas jugamos fútbol 5”. “Cuanto más tiempo ocupe de mi vida, mejor” declara Mercedes ya que la práctica de dicho deporte es su forma de “desconectarse”.
“Es imposible dedicarte a esto, por lo menos acá” cuenta Carlini, la volante pincha que además agrega a su relato saber de “clubes que pagan”, es decir, donde la actividad futbolística llevada a cabo por chicas es remunerada, y retoma “pero acá, no”. “No sé si pagan lo suficiente como para vivir de eso” analiza Mercedes, “acá si tenés que trabajar y se te superpone con el entrenamiento, tenés que trabajar” sentencia. Aguirre añade a la cuestión “los clubes que pagan no es mucho, además no tenés mucho tiempo de juego tampoco” y comenta que la carrera de una mujer, futbolísticamente, dura “hasta los 30 años” luego de esa edad “ya no tenés plata para vivir” marca, en referencia a un sueldo y/o viatico obtenido por jugar, “no tiene capacidad de ahorro”, cierra.

“No es cuestión de que se ignore, sino que no tiene mucha difusión” opina Mercedes Carlini, en cuanto a lo popular de la disciplina, en género femenino, y continua “desde el vamos, no les llega la información”, esto lo articula con la presencia del seleccionado femenino de fútbol nacional (campeona en los juegos ODESUR) en la Copa América, llevada a cabo en Ecuador, y “nadie sabe” sobre la cuestión. “Por ahí encontrás algún partido, si no hay nada más importante” confiesa Mercedes y analiza, “cualquier cosa es más importante” que la transmisión de fútbol femenino, en su concepción. “Si no sale de los propios clubes divulgar algo cuando sale campeón Boca, San Lorenzo, etcétera. Sino, no sale nada” opina Mercedes que le adjudica la difusión de esta disciplina a medios partidarios de los cubes, sin aspirar a aparecer en un medio imparcial. Por último Carlini destaca a una radio, Mística FM 92.3 “tenemos la suerte de tener una radio de Estudiantes que nos transmite y publica a través de sus redes sociales” cuenta la protagonista, “nosotras, mal que mal, alguna divulgación tenemos” concretó.



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