lunes, 1 de diciembre de 2014

Fútbol femenino

Las Estudiantes
En un movimiento donde las mujeres comenzaron a entreverarse con los hombres y hasta codearse en ciertos aspectos, luego de épocas donde las mismas parecían tener un rol “instrumental” y en el Pincha, de la mano de Daniel Córdoba y Carlos Salvador Bilardo, surge el fútbol femenino
Postal de lo que hoy es el primer equipo de
fútbol femenino de Estudiantes

Fuente: edlpoficial.com.ar 








El fútbol femenino tiene sus preconceptos, ya que dentro de un imaginario popular es practicado solamente por hombres, de allí la percepción de algo ajeno a lo que uno “normalmente” convive, al ver una mujer practicándolo. También, con dicha situación se siembra el prejuicio, de que la misma por hacer tal deporte pertenece a cierto grupo, aquí yace la categorización previa.


Haciendo un poco de historia, desde sus comienzos, “el fútbol tuvo la característica de ser un deporte “puramente masculino” debido a la brusquedad que existe en el desarrollo de su juego y a las aptitudes físicos a desplegar para la dinámica a exponer en la práctica del mismo”. Así lo cuenta la Asociación del Futbol Argentino, que se basa en ciertos índices físicos para calificarlo como una actividad atlética de tinte viril, cuando con la inserción de la mujer en un papel protagónico  y dejar de ser algo relativo a un objeto, se ha codeado con el hombre en diversas prácticas.
En consecuencia de esto, “a comienzos de la década del 90” como lo concibe la Asociación del Fútbol Argentino, el fútbol en el país dejó de ser materia “exclusiva de los varones”. Las mujeres, conjuntamente con su inserción en la sociedad de manera política y cierto cambio en el rol de las mismas, y en este caso, deportivo, “fueron ganando, de manera paulatina, su pequeña parcela en este terreno deportivo y, por ende, comenzaron a ser reconocidas e incorporadas definitivamente por el ambiente futbolístico, como fruto de su inclusión en distintos aspectos”. Es decir, la mujer dejó de ser cierto “útil” como se la consideraba para pasar a encargársele ciertas responsabilidades que le permitieron hacerse notar en un mundo con un machismo reinante.
Estudiantes, un club que no ha aparecido en podios hasta estos últimos años por la franca diferencia de infraestructura en disciplinas amateur en relación a los colosos como River y Boca, en efecto, a sufrido grande goleada en los primeros años de inserción en el fútbol femenino.
Ahondando en dicha entidad, el proyecto de fútbol femenino en la asociación sin fines de lucro de La Plata tuvo su inicio el año 1997. La iniciativa surgió como escuela de fútbol recreativa y formativa, tras una propuesta presentada por Daniel “el profe” Córdoba, técnico del primer equipo de fútbol masculino en aquella época, tras realizar clínicas deportivas en Europa, y avalada por el presidente de la institución en ese periodo, el señor Edgardo Valente.
La disciplina tuvo durante el primer año un desarrollo más que positivo al contar con un grupo de jovencitas (una de ellas Sandra Arce) que trabajaban bajo la supervisión del club, una congregación de mujeres que se atrevieron a afrontar una práctica que seguramente les resultaba normal pero era un gran acontecimiento, el de romper con la estructura machista y convertirla, en el buen sentido de la palabra. Entre el listado de las concurrentes se encontraba Bettina Stagñares, hoy técnica del primer equipo de fútbol femenino del Club además de colaborar con el seleccionado mayor, que años más adelante tendrá una incursión personal en el deporte femenino.

En 1998, el fútbol femenino de Estudiantes sufriría un cambio favorable y determinante en la práctica de esta disciplina en la entidad platense, según cuenta Sandra Arce (fuente) ex jugadora del club por aquel momento, ex ayudante de Bettina en el cuerpo técnico y coordinadora de la escuelita de fútbol femenino, actualmente. Tras negociaciones de parte de la dirigencia con gestiones que implicaron impulsar esta asignatura que para el club estaba pendiente, además de presentar los avales necesarios en AFA, la actividad comenzó, oficialmente, con las participaciones en los campeonatos de Primera División, ya que los afiliados eran pocos como para atesorar divisiones de menor categoría o jerarquía. En los primeros años se destacaron los partidos con su clásico rival, Gimnasia que llevaba varios años participando en los torneos de la única división en aquel momento.

A pesar de sufrir goleadas en contra, debidas, no solo, a la falta de infraestructura y de promoción de esta disciplina, sino también a que el proyecto recién daba comienzo y necesitaba fomentar cierta labor en pos de triunfar, igualmente prevaleció el espíritu competitivo sumado al esfuerzo y la representación del club en un torneo. Es decir, se podía contemplar, al principio, esa falta de jerarquía sobre todo contra equipos que ya venían armados hace años y tenían cierta experiencia en disputas como estas, siendo esto lo que le faltaba al equipo pincha.

En los primeros meses de 2001, el presidente Guillermo Cicchetti y luego Julio Alegre comenzaron a dejar de fomentar la iniciativa y se hicieron constantes las notificaciones de dejar sin efecto el fútbol femenino por falta de presupuesto, de incentivo y rentabilidad. Aquí se puede ver la desatención del club para con una actividad amateur, que no solo era eso, sino el estímulo para algunas chicas cuando en escasos clubes, en aquel momento, se llevaba a cabo la práctica de este deporte pero en género femenino. Otra concepción es que a la entidad de calle 53 le implicara un gasto la mantención del mismo.

En ese periodo comenzaron los constante reclamos por parte de las jugadoras para que la disciplina no fuera desafectada. Tras varias reuniones, la comisión directiva propuso dejar la participar en los torneos de AFA y volver a los trabajos de escuela formativa y recreativa. El principal argumento fue la falta de entrenador, preparador físico y colaboradores para trabajar con el fútbol femenino.

Para realizar una especie de reinvento de la disciplina y ver si con un nuevo lanzamiento de la misma desde las fuerzas básicas podía generar una adhesión considerable y realzar al fútbol femenino. En el 2004, la pelea fue ganada por las jugadoras y ese año se provocaría el cambio más importante para la disciplina dentro del club.

Bettina Stagñares, junto a varias compañeras, se acercó al Country de City Bell para dialogar con el técnico del equipo masculino, Carlos Salvador Bilardo, para comentarle el problema en la actividad. Con el obvio fin de convencerlo de que se vuelva a competir a nivel AFA y sabiendo que si lograban dar el brazo a torcer, “el Doctor” iba a ser una herramienta de renombre para que las escuchen.
Tras varias reuniones, Bilardo encomendó a Bettina para que se hiciera cargo de la conducción técnica del equipo femenino, hasta hoy en día lo es. Además se sumó como preparador físico Ruben Ayala (actualmente trabaja) y de este modo Estudiantes pudo seguir participando en los torneos de AFA.

El Pincha participa desde 1998 en Primera división donde se ha convertido en uno de los clubes referentes de la actividad en Argentina con reconocimientos a nivel internacional. El crecimiento fue al alza a tal punto que en 2012 se creó la escuela de fútbol infantil coordinada por Sandra Arce la cual, cuenta “En octubre (de este año 2014) se cumplieron dos años en este proceso, porque hubo intentos de años anteriores de formar la escuela y en algún momento funciono.  Después con el tema q no había gente idónea o no se tenía tiempo, no se cumplió y era algo que Estudiantes tenía pendiente”.

“Es impresionante el avance que ha habido” cuenta Sandra sobre la adhesión, “en la sede cuando nos acercamos nos comentan que hay mucha cantidad de nenas que se acercan, en realidad los padres son los que se acercan” confiesa sorprendida. “Muchas nenas han venido y no se han podido sostener, porque se enferman, porque no las pueden traer, por lo horarios o vienen un tiempo y se abocan a otro deporte. Están en edades de probar y ver con que se quedan” así lo adjudica Arce a la que apodan “la chavo”. Por último en referencia al a escuelita, opina “el auge ha sido fantástico. No si es porque es Estudiantes de La Plata o por la evolución de la sociedad”.



Hoy en día la escuelita es coordinada por ella y trabaja en conjunto con las chicas del primer equipo, un ejemplo claro del intercambio, por así denominarlo, fue Mercedes Carlini, a quien consideraron entre Bettina y Sandra “un gran proyecto”.

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