Fútbol femenino
Las Estudiantes
En un movimiento donde las mujeres comenzaron a entreverarse con los
hombres y hasta codearse en ciertos aspectos, luego de épocas donde las mismas
parecían tener un rol “instrumental” y en el Pincha, de la mano de Daniel Córdoba
y Carlos Salvador Bilardo, surge el fútbol femenino
![]() |
| Postal de lo que hoy es el primer equipo de fútbol femenino de Estudiantes Fuente: edlpoficial.com.ar |
El fútbol femenino tiene sus preconceptos, ya que dentro de un imaginario popular es practicado solamente por hombres, de allí la percepción de algo ajeno a lo que uno “normalmente” convive, al ver una mujer practicándolo. También, con dicha situación se siembra el prejuicio, de que la misma por hacer tal deporte pertenece a cierto grupo, aquí yace la categorización previa.
Haciendo un poco de historia, desde sus comienzos, “el fútbol tuvo la característica de ser un deporte “puramente masculino” debido a la brusquedad que existe en el desarrollo de su juego y a las aptitudes físicos a desplegar para la dinámica a exponer en la práctica del mismo”. Así lo cuenta la Asociación del Futbol Argentino, que se basa en ciertos índices físicos para calificarlo como una actividad atlética de tinte viril, cuando con la inserción de la mujer en un papel protagónico y dejar de ser algo relativo a un objeto, se ha codeado con el hombre en diversas prácticas.
En consecuencia de
esto, “a comienzos de la década del 90” como lo concibe la Asociación del
Fútbol Argentino, el fútbol en el país dejó de ser materia “exclusiva de los
varones”. Las mujeres, conjuntamente con su inserción en la sociedad de manera
política y cierto cambio en el rol de las mismas, y en este caso, deportivo, “fueron
ganando, de manera paulatina, su pequeña parcela en este terreno deportivo y,
por ende, comenzaron a ser reconocidas e incorporadas definitivamente por el
ambiente futbolístico, como fruto de su inclusión en distintos aspectos”. Es
decir, la mujer dejó de ser cierto “útil” como se la consideraba para pasar a
encargársele ciertas responsabilidades que le permitieron hacerse notar en un
mundo con un machismo reinante.
Estudiantes, un club
que no ha aparecido en podios hasta estos últimos años por la franca diferencia
de infraestructura en disciplinas amateur en relación a los colosos como River
y Boca, en efecto, a sufrido grande goleada en los primeros años de inserción
en el fútbol femenino.
Ahondando en dicha entidad, el proyecto de
fútbol femenino en la asociación sin fines de lucro de La Plata tuvo su inicio
el año 1997. La iniciativa surgió como escuela de fútbol recreativa y
formativa, tras una propuesta presentada por Daniel “el profe” Córdoba, técnico
del primer equipo de fútbol masculino en aquella época, tras realizar clínicas
deportivas en Europa, y avalada por el presidente de la institución en ese
periodo, el señor Edgardo Valente.
La disciplina tuvo durante el primer año un desarrollo más
que positivo al contar con un grupo de jovencitas (una de ellas Sandra Arce) que trabajaban bajo la
supervisión del club, una congregación de mujeres que se atrevieron a afrontar
una práctica que seguramente les resultaba normal pero era un gran
acontecimiento, el de romper con la estructura machista y convertirla, en el
buen sentido de la palabra. Entre el listado de las concurrentes se encontraba
Bettina Stagñares, hoy técnica del primer equipo de fútbol femenino del Club
además de colaborar con el seleccionado mayor, que años más adelante tendrá una
incursión personal en el deporte femenino.
En 1998, el fútbol femenino de Estudiantes sufriría un
cambio favorable y determinante en la práctica de esta disciplina en la entidad
platense, según cuenta Sandra Arce (fuente) ex jugadora del club por aquel
momento, ex ayudante de Bettina en el cuerpo técnico y coordinadora de la
escuelita de fútbol femenino, actualmente. Tras negociaciones de parte de la
dirigencia con gestiones que implicaron impulsar esta asignatura que para el
club estaba pendiente, además de presentar los avales necesarios en AFA, la
actividad comenzó, oficialmente, con las participaciones en los campeonatos de
Primera División, ya que los afiliados eran pocos como para atesorar divisiones
de menor categoría o jerarquía. En los primeros años se destacaron los partidos
con su clásico rival, Gimnasia que llevaba varios años participando en los
torneos de la única división en aquel momento.
A pesar de sufrir goleadas en contra, debidas, no solo, a la
falta de infraestructura y de promoción de esta disciplina, sino también a que
el proyecto recién daba comienzo y necesitaba fomentar cierta labor en pos de
triunfar, igualmente prevaleció el espíritu competitivo sumado al esfuerzo y la
representación del club en un torneo. Es decir, se podía contemplar, al
principio, esa falta de jerarquía sobre todo contra equipos que ya venían
armados hace años y tenían cierta experiencia en disputas como estas, siendo
esto lo que le faltaba al equipo pincha.
En los primeros meses de 2001, el presidente Guillermo
Cicchetti y luego Julio Alegre comenzaron a dejar de fomentar la iniciativa y
se hicieron constantes las notificaciones de dejar sin efecto el fútbol
femenino por falta de presupuesto, de incentivo y rentabilidad. Aquí se puede
ver la desatención del club para con una actividad amateur, que no solo era
eso, sino el estímulo para algunas chicas cuando en escasos clubes, en aquel
momento, se llevaba a cabo la práctica de este deporte pero en género femenino.
Otra concepción es que a la entidad de calle 53 le implicara un gasto la
mantención del mismo.
En ese periodo comenzaron los constante reclamos por parte
de las jugadoras para que la disciplina no fuera desafectada. Tras varias
reuniones, la comisión directiva propuso dejar la participar en los torneos de
AFA y volver a los trabajos de escuela formativa y recreativa. El principal
argumento fue la falta de entrenador, preparador físico y colaboradores para
trabajar con el fútbol femenino.
Para realizar una especie de reinvento de la disciplina y
ver si con un nuevo lanzamiento de la misma desde las fuerzas básicas podía
generar una adhesión considerable y realzar al fútbol femenino. En el 2004, la
pelea fue ganada por las jugadoras y ese año se provocaría el cambio más
importante para la disciplina dentro del club.
Bettina Stagñares, junto a varias compañeras, se acercó al
Country de City Bell para dialogar con el técnico del equipo masculino, Carlos
Salvador Bilardo, para comentarle el problema en la actividad. Con el obvio fin
de convencerlo de que se vuelva a competir a nivel AFA y sabiendo que si
lograban dar el brazo a torcer, “el Doctor” iba a ser una herramienta de
renombre para que las escuchen.
Tras varias reuniones, Bilardo encomendó a Bettina para que
se hiciera cargo de la conducción técnica del equipo femenino, hasta hoy en día
lo es. Además se sumó como preparador físico Ruben Ayala (actualmente trabaja)
y de este modo Estudiantes pudo seguir participando en los torneos de AFA.
El Pincha participa
desde 1998 en Primera división donde se ha convertido en uno de los clubes
referentes de la actividad en Argentina con reconocimientos a nivel
internacional. El crecimiento fue al alza a tal punto que en 2012 se creó la
escuela de fútbol infantil coordinada por Sandra Arce la cual, cuenta “En
octubre (de este año 2014) se cumplieron dos años en este proceso, porque hubo
intentos de años anteriores de formar la escuela y en algún momento
funciono. Después con el tema q no había
gente idónea o no se tenía tiempo, no se cumplió y era algo que Estudiantes tenía
pendiente”.
“Es impresionante el
avance que ha habido” cuenta Sandra sobre la adhesión, “en la sede cuando nos
acercamos nos comentan que hay mucha cantidad de nenas que se acercan, en
realidad los padres son los que se acercan” confiesa sorprendida. “Muchas nenas
han venido y no se han podido sostener, porque se enferman, porque no las
pueden traer, por lo horarios o vienen un tiempo y se abocan a otro deporte.
Están en edades de probar y ver con que se quedan” así lo adjudica Arce a la
que apodan “la chavo”. Por último en referencia al a escuelita, opina “el auge
ha sido fantástico. No si es porque es Estudiantes de La Plata o por la
evolución de la sociedad”.
Hoy en día la
escuelita es coordinada por ella y trabaja en conjunto con las chicas del
primer equipo, un ejemplo claro del intercambio, por así denominarlo, fue
Mercedes Carlini, a quien consideraron entre Bettina y Sandra “un gran
proyecto”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario